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Día 13 – Perfecta consagración

De todas las prácticas de devoción a la Virgen, la más perfecta es la consagración total a Jesús por María.

ORACIONES DIARIAS

Ave Maris Stella

Salve, Estrella del mar, Madre que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.
Desencadena a los reos, da luz a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos libres y castos.
Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, Loor a Cristo altísimo, y al Espíritu Santo, a los tres un solo honor.
Amén.

Letanías del Espíritu Santo

V. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.R. Señor, ten piedad de nosotros.
Divino Espíritu Santo, óyenos.
Espíritu Paráclito, escúchanos.
Dios Padre Celestial,
R. Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad…
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad que sois un solo Dios,
Espíritu de la verdad,
Espíritu de la sabiduría,
Espíritu de la inteligencia,
Espíritu de la fortaleza,
Espíritu de la piedad,
Espíritu del buen consejo,
Espíritu de la ciencia,
Espíritu del santo temor,
Espíritu de la caridad,
Espíritu de la alegría,
Espíritu de la paz,
Espíritu de las virtudes,
Espíritu de toda la gracia,
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios,
Purificador de nuestras almas,
Santificador y guía de la Iglesia Católica,
Distribuidor de los dones celestiales, ten piedad…
Conocedor de los pensamientos y de las intenciones del corazón,
Dulzura de los que comienzan a serviros,
Corona de los perfectos,
Alegría de los ángeles,
Luz de los Patriarcas,
Inspiración de los Profetas,
Palabra y sabiduría de los Apóstoles,
Victoria de los Mártires,
Ciencia de los Confesores,
Pureza de las Vírgenes,
Unción de todos los Santos,

Sednos propicio,
R. perdónanos Señor.
Sednos propicio,
R. escúchanos Señor.
De todo pecado,
R. Líbranos Señor.

De todas las tentaciones y celadas del demonio, líbranos…
De toda presunción y desesperación,
Del ataque a la verdad conocida,
De la envidia de la gracia fraterna,
De toda obstinación e impenitencia,
De toda negligencia y liviandad de espíritu,
De toda impureza de la mente y del cuerpo,
De todas las herejías y errores,
De todo mal espíritu,
De la muerte mala y eterna,
Por vuestra eterna procedencia del Padre y del Hijo,
Por la milagrosa concepción del Hijo de Dios,
Por vuestro descendimiento sobre Jesús bautizado,
Por vuestra santa aparición en la transfiguración del Señor,
Por vuestra venida sobre los discípulos del Señor,
En el día del juicio,

Aunque pecadores,
R. Te rogamos óyenos,
Para que nos perdones, te rogamos…
Para que te dignes vivificar y santificar a todos los miembros de la Iglesia,
Para que te dignes concedernos el don de la verdadera piedad, devoción y oración,
Para que te dignes inspirarnos sinceros afectos de misericordia y de caridad,
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro,
Para que te dignes concedernos verdadera paz y tranquilidad de corazón,
Para que nos hagas dignos y fuertes, para soportar las persecuciones por amor a la justicia,
Para que te dignes confirmarnos en vuestra gracia,
Para que nos recibas en el número de tus elegidos, te rogamos…
Para que te dignes atendernos,
Espíritu de Dios,

V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Envíanos el Espíritu Santo.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Mándanos el Espíritu prometido del Padre.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Dadnos el buen Espíritu.
V. Espíritu Santo.
R. Óyenos.
V. Espíritu Consolador.
R. Escúchanos.
V. Envía tu Espíritu y todo será creado.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que aleccionaste a los corazones de tus fieles con la ciencia del Espíritu Santo, haz que guiados por este mismo Espíritu, apreciemos las dulzuras del bien y gocemos siempre de sus divinos consuelos, por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Letanías de la Santísima Virgen María

V. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
R. Señor, ten piedad de nosotros.
V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,
R. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad…
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad que sois un solo Dios,

Santa María,
R. Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por…
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre intacta,
Madre sin temor, ruega por…
Madre Inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen Consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso de honor,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina llevada al cielo,
Reina del Santo Rosario,
Reina de la Paz,

V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oremos: Señor Dios, te suplicamos que concedas a tus siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos libres de la presente tristeza y gocemos de las alegrías eternas. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

DÍA 13°. El delirio de igualarse a Dios,

Desde que nuestros primeros padres salieron del Paraíso, el orgullo humano –vicio traicionero e insaciable, análogo al «non serviam»* de Lucifer– siempre tuvo dificultad en tolerar a una autoridad sobre sí. Si recibe un consentimiento completo, lleva a su víctima, en un primer momento, a desear una absoluta igualdad en la distribución de los bienes, condiciones de existencia, dones, etc.; y esconde ladinamente el deseo de ser dios, rey de la creación, y de disponer de ésta a su antojo. Por eso el hombre orgulloso busca sin descanso el dominio sobre todos los seres que lo rodean.

El delirio de igualarse a Dios, raíz de la ruina humana Esa ambición insensata, haciéndose eco del grito de rebelión en el Cielo Empíreo, fue la causa del primer pecado sobre la tierra. La serpiente no encontró mejor argumento para llevar a Eva a la desobediencia que prometerle la igualdad con Dios: “Y seréis
como dioses” (Gn 3, 5). Atraída por una promesa tan grande, Eva no titubeó.

Se percibe en la descripción del Génesis que en el alma todavía inocente de la madre del género humano, el sueño de ser “como dios” despertó un fuerte apetito. Y ese es el origen recóndito de nuestro descenso a esta tierra de exilio.

No tardó mucho en ver Dios “que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón tendían siempre al mal” (Gn 6, 5). Pero el diluvio no corrigió a la humanidad: en poco tiempo, el hombre quiso construir una torre que alcanzara el cielo (3). Y ni siquiera el castigo de la confusión de las lenguas fue suficiente para cauterizar el delirio de igualarse a Dios.

Mons. João Scognamiglio Clá Días, EP
Diciembre de 2005 · Rev. Heraldos del Evangelio

* No serviré: Grito de rebelión de Lucifer

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