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Día 23 – Vínculo de Amor

Es una especial alianza de amor, principalmente de la Virgen hacia nosotros.

ORACIONES DIARIAS

Ave Maris Stella

Salve, Estrella del mar, Madre que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.
Desencadena a los reos, da luz a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos libres y castos.
Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, Loor a Cristo altísimo, y al Espíritu Santo, a los tres un solo honor.
Amén.

Letanías del Espíritu Santo

V. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.R. Señor, ten piedad de nosotros.
Divino Espíritu Santo, óyenos.
Espíritu Paráclito, escúchanos.
Dios Padre Celestial,
R. Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad…
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad que sois un solo Dios,
Espíritu de la verdad,
Espíritu de la sabiduría,
Espíritu de la inteligencia,
Espíritu de la fortaleza,
Espíritu de la piedad,
Espíritu del buen consejo,
Espíritu de la ciencia,
Espíritu del santo temor,
Espíritu de la caridad,
Espíritu de la alegría,
Espíritu de la paz,
Espíritu de las virtudes,
Espíritu de toda la gracia,
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios,
Purificador de nuestras almas,
Santificador y guía de la Iglesia Católica,
Distribuidor de los dones celestiales, ten piedad…
Conocedor de los pensamientos y de las intenciones del corazón,
Dulzura de los que comienzan a serviros,
Corona de los perfectos,
Alegría de los ángeles,
Luz de los Patriarcas,
Inspiración de los Profetas,
Palabra y sabiduría de los Apóstoles,
Victoria de los Mártires,
Ciencia de los Confesores,
Pureza de las Vírgenes,
Unción de todos los Santos,

Sednos propicio,
R. perdónanos Señor.
Sednos propicio,
R. escúchanos Señor.
De todo pecado,
R. Líbranos Señor.

De todas las tentaciones y celadas del demonio, líbranos…
De toda presunción y desesperación,
Del ataque a la verdad conocida,
De la envidia de la gracia fraterna,
De toda obstinación e impenitencia,
De toda negligencia y liviandad de espíritu,
De toda impureza de la mente y del cuerpo,
De todas las herejías y errores,
De todo mal espíritu,
De la muerte mala y eterna,
Por vuestra eterna procedencia del Padre y del Hijo,
Por la milagrosa concepción del Hijo de Dios,
Por vuestro descendimiento sobre Jesús bautizado,
Por vuestra santa aparición en la transfiguración del Señor,
Por vuestra venida sobre los discípulos del Señor,
En el día del juicio,

Aunque pecadores,
R. Te rogamos óyenos,
Para que nos perdones, te rogamos…
Para que te dignes vivificar y santificar a todos los miembros de la Iglesia,
Para que te dignes concedernos el don de la verdadera piedad, devoción y oración,
Para que te dignes inspirarnos sinceros afectos de misericordia y de caridad,
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro,
Para que te dignes concedernos verdadera paz y tranquilidad de corazón,
Para que nos hagas dignos y fuertes, para soportar las persecuciones por amor a la justicia,
Para que te dignes confirmarnos en vuestra gracia,
Para que nos recibas en el número de tus elegidos, te rogamos…
Para que te dignes atendernos,
Espíritu de Dios,

V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Envíanos el Espíritu Santo.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Mándanos el Espíritu prometido del Padre.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Dadnos el buen Espíritu.
V. Espíritu Santo.
R. Óyenos.
V. Espíritu Consolador.
R. Escúchanos.
V. Envía tu Espíritu y todo será creado.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que aleccionaste a los corazones de tus fieles con la ciencia del Espíritu Santo, haz que guiados por este mismo Espíritu, apreciemos las dulzuras del bien y gocemos siempre de sus divinos consuelos, por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Letanías del Santísimo Nombre de Jesús

V. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros
R. Señor, ten piedad de nosotros.
V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial,
R. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad…
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad que sois un solo Dios,
Jesús, Hijo de Dios vivo,
Jesús, esplendor del Padre,
Jesús, pureza de la luz eterna,
Jesús, Rey de la gloria,
Jesús, sol de justicia,
Jesús, Hijo de la Virgen María,
Jesús amable,
Jesús admirable, ten piedad…
Jesús, Dios fuerte,
Jesús, Padre del siglo futuro,
Jesús, ángel del gran consejo,
Jesús poderosísimo,
Jesús pacientísimo,
Jesús obedientísimo,
Jesús, manso y humilde de corazón,
Jesús, que amáis la castidad,
Jesús, que nos amáis,
Jesús, Dios de la paz,
Jesús, autor de la vida,
Jesús, ejemplar en todas las virtudes, ten piedad…
Jesús, celador de las almas,
Jesús, nuestro Dios,
Jesús, nuestro refugio,
Jesús, Padre de los pobres,
Jesús, tesoro de los fieles,
Jesús, buen Pastor,
Jesús, luz verdadera,
Jesús, sabiduría eterna,
Jesús, bondad infinita,
Jesús, nuestro camino y nuestra vida,
Jesús, alegría de los ángeles,
Jesús, Rey de los Patriarcas,
Jesús, Maestro de los Apóstoles,
Jesús, Doctor de los Evangelistas,
Jesús, fortaleza de los Mártires,
Jesús, luz de los Confesores,
Jesús, pureza de las Vírgenes,
Jesús, corona de todos los Santos,
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
De todo mal, líbranos, Jesús.
De todo pecado, líbranos, Jesús
De tu ira,
De las celadas del demonio,
Del espíritu de la impureza,
De la muerte eterna,
Del desprecio de tus inspiraciones,
Por el misterio de tu santa Encarnación,
Por tu nacimiento,
Por tu infancia,
Por tu santísima vida,
Por tus trabajos,
Por tu agonía y pasión, líbranos, Jesús
Por tu cruz y desamparo,
Por tus angustias,
Por tu muerte y sepultura,
Por tu resurrección,
Por tu ascensión,
Por la institución que hiciste de la Sagrada Eucaristía,
Por tus alegrías,
Por tu gloria,
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Perdónanos, Jesús.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Escúchanos, Jesús.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Ten piedad de nosotros, Jesús.
V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, escúchanos.
Oremos: Señor Jesús que dijiste: Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Te suplicamos que nos concedas los afectos de tu divino amor, a fin de que podamos amarte con todo el corazón, palabras y obras, y nunca dejemos de alabarte.
Permite, Señor, que tengamos temor y amor por igual a tu santísimo Nombre, pues no dejas de gobernar a quienes consolidas en la firmeza de tu amor. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

Oración de San Agustín

Tú eres, ¡oh Cristo!, mi Padre santo, mi Dios misericordioso, mi rey poderoso, mi buen pastor, mi único maestro, mi mejor ayuda, mi amado hermosísimo, mi pan vivo, mi sacerdote por la eternidad, mi guía hacia la patria, mi luz verdadera, mi dulzura santa, mi camino recto, mi Sabiduría preclara, mi humilde simplicidad, mi concordia pacífica, mi protección total, mi preciosa herencia, mi salvación eterna.

¡Cristo Jesús, Señor amabilísimo! ¿Por qué habré deseado otra cosa en mi vida fuera de Ti? ¿Dónde estaba yo cuando no pensaba en Ti? Deseos todos de mi corazón, inflámense y desbórdense desde ahora hacia el Señor Jesús; corran, que mucho tardaron ya; apresúrense hacia la meta, busquen al que buscan.

¡Oh Jesús! ¡Anatema el que no te ama! ¡Rebose de amargura quien no te quiera!
¡Dulce Jesús, que todo buen corazón dispuesto a la alabanza te ame, se deleite en
Ti, se admire ante Ti!
¡Dios de mi corazón y porción mía, Cristo Jesús! Que desfallezcan los alientos de mi pecho y vivas Tú en mí, y se enciendan en mi espíritu las brasas vivas de tu amor, creciendo hasta convertirse en fuego perfectísimo; que éste arda siempre en el altar de mi corazón, hierva en mis entrañas e incendie lo íntimo de mi alma, para que en el día de mi muerte me presente ante Ti consumido por tu amor.
Amén.

DÍA 23°. Papel especial de María

Por María comenzó la salvación del mundo, también por María debe ser consumada. Ella prácticamente no apareció en la primera venida de Jesucristo, a fin de que los hombres aún poco instruidos y esclarecidos sobre la Persona de su Hijo, no se alejasen, como aparentemente sucedería si hubiera sido
conocida, por causa de los encantos admirables que el Altísimo puso aún en su exterior, lo que es tan verdadero, que San Dionisio el Areopagita nos dejó escrito que cuando la vio, la habría tomado por una divinidad a causa de sus secretos encantos y su belleza incomparable – si la fe en la cual estaba
confirmado no le hubiera enseñado lo contrario. Pero en la segunda venida de Jesucristo, María debe ser conocida y revelada por el Espíritu Santo para que por su intermedio sea mejor conocido, amado y servido Jesucristo. No subsistirán más las razones que lo llevaron a ocultar a su Esposa durante su vida y a no manifestarse a su propósito sino raras veces desde que se predicó el Evangelio.

Dios quiere entonces revelar y descubrir a María, la obra prima de sus manos, en estos últimos tiempos.

1 –Porque Ella se ocultó en este mundo, colocándose más abajo que el polvo por su profunda humildad, habiendo obtenido de Dios, de sus Apóstoles y Evangelistas, que de Ella nada fuese
manifestado.

2 –Porque siendo la obra prima de las manos de Dios -tanto aquí abajo por la gracia, como en el cielo por la gloria –quiere en Ella ser glorificado y alabado en la tierra por los mortales.

3 –Como Ella es la aurora que precede y descubre al Sol de Justicia, Jesucristo, debe ser conocida y vista para que también Jesucristo lo sea.

4 –Siendo María el camino por el cual Jesucristo vino a nosotros la primera vez. Ella lo será también cuando venga la segunda, aunque no de la misma forma.

5 –Siendo Ella el medio seguro y la vía recta e inmaculada para ir a Jesucristo y encontrarlo perfectamente, también por Ella lo han de hallar las almas santas que deben resplandecer en
santidad. El que hallare a María, hallará la vida (Prov. 8.35), es decir a Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn. 14,6) pero no se puede encontrar a María cuando no se la busca, ni se desea un objeto desconocido. Es necesario entonces que María sea más conocida que nunca, para el
mayor conocimiento y gloria de la Santísima Trinidad

6 –María debe brillar más que nunca en misericordia, en fuerza y en gracia, en estos últimos tiempos: en misericordia, para reconducir y recibir amorosamente a los pobres pecadores y
desviados que se convertirán y volverán a la iglesia Católica: en fuerza contra los enemigos de Dios, los idólatras, (…) e impíos obstinados, quienes se rebelarán de forma terrible seduciendo y
haciendo caer, sirviéndose de promesas y amenazas, a todos aquellos que les fueren contrarios; en fin, Ella debe resplandecer en gracia, animando y sosteniendo a los valientes soldados y fieles servidores de Jesucristo que combatirán por sus intereses.

7 –Por último, María ha de ser terrible para el diablo y sus secuaces como un ejército formado en batalla principalmente en estos últimos tiempos, pues el diablo, sabiendo perfectamente que le queda poco tiempo y mucho menos que nunca para perder a las almas, redobla sus esfuerzos y
combates; y ha de suscitar rápidamente crueles persecuciones, poniendo terribles acechanzas a los fieles servidores e hijos de María, a quienes con más dificultad le cuesta vencer.

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
San Luis María Grignion de Montfort

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