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Día 9 – Necesitamos un mediador para con el mediador que es Jesucristo. P. Carlos Tejedor.

Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres y la virgen es la mediadora  entre Jesús y nosotros.

ORACIONES DIARIAS

Ave Maris Stella

Salve, Estrella del mar, Madre que diste a luz a Dios, quedando perpetuamente Virgen, feliz puerta del cielo.
Pues recibiste aquel Ave de labios de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.
Desencadena a los reos, da luz a los ciegos, ahuyenta nuestros males, recábanos todos los bienes.
Muestra que eres Madre, reciba por tu mediación nuestras plegarias el que nacido por nosotros, se dignó ser tuyo.

Virgen singular, sobre todos suave, haz que libres de culpas, seamos libres y castos.
Danos una vida pura, prepara una senda segura, para que viendo a Jesús, eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre, Loor a Cristo altísimo, y al Espíritu Santo, a los tres un solo honor.
Amén.

Letanías del Espíritu Santo

V. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.R. Señor, ten piedad de nosotros.
Divino Espíritu Santo, óyenos.
Espíritu Paráclito, escúchanos.
Dios Padre Celestial,
R. Ten piedad de nosotros.

Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad…
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad que sois un solo Dios,
Espíritu de la verdad,
Espíritu de la sabiduría,
Espíritu de la inteligencia,
Espíritu de la fortaleza,
Espíritu de la piedad,
Espíritu del buen consejo,
Espíritu de la ciencia,
Espíritu del santo temor,
Espíritu de la caridad,
Espíritu de la alegría,
Espíritu de la paz,
Espíritu de las virtudes,
Espíritu de toda la gracia,
Espíritu de la adopción de los hijos de Dios,
Purificador de nuestras almas,
Santificador y guía de la Iglesia Católica,
Distribuidor de los dones celestiales, ten piedad…
Conocedor de los pensamientos y de las intenciones del corazón,
Dulzura de los que comienzan a serviros,
Corona de los perfectos,
Alegría de los ángeles,
Luz de los Patriarcas,
Inspiración de los Profetas,
Palabra y sabiduría de los Apóstoles,
Victoria de los Mártires,
Ciencia de los Confesores,
Pureza de las Vírgenes,
Unción de todos los Santos,

Sednos propicio,
R. perdónanos Señor.
Sednos propicio,
R. escúchanos Señor.
De todo pecado,
R. Líbranos Señor.

De todas las tentaciones y celadas del demonio, líbranos…
De toda presunción y desesperación,
Del ataque a la verdad conocida,
De la envidia de la gracia fraterna,
De toda obstinación e impenitencia,
De toda negligencia y liviandad de espíritu,
De toda impureza de la mente y del cuerpo,
De todas las herejías y errores,
De todo mal espíritu,
De la muerte mala y eterna,
Por vuestra eterna procedencia del Padre y del Hijo,
Por la milagrosa concepción del Hijo de Dios,
Por vuestro descendimiento sobre Jesús bautizado,
Por vuestra santa aparición en la transfiguración del Señor,
Por vuestra venida sobre los discípulos del Señor,
En el día del juicio,

Aunque pecadores,
R. Te rogamos óyenos,
Para que nos perdones, te rogamos…
Para que te dignes vivificar y santificar a todos los miembros de la Iglesia,
Para que te dignes concedernos el don de la verdadera piedad, devoción y oración,
Para que te dignes inspirarnos sinceros afectos de misericordia y de caridad,
Para que te dignes crear en nosotros un espíritu nuevo y un corazón puro,
Para que te dignes concedernos verdadera paz y tranquilidad de corazón,
Para que nos hagas dignos y fuertes, para soportar las persecuciones por amor a la justicia,
Para que te dignes confirmarnos en vuestra gracia,
Para que nos recibas en el número de tus elegidos, te rogamos…
Para que te dignes atendernos,
Espíritu de Dios,

V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Envíanos el Espíritu Santo.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Mándanos el Espíritu prometido del Padre.
V. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Dadnos el buen Espíritu.
V. Espíritu Santo.
R. Óyenos.
V. Espíritu Consolador.
R. Escúchanos.
V. Envía tu Espíritu y todo será creado.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que aleccionaste a los corazones de tus fieles con la ciencia del Espíritu Santo, haz que guiados por este mismo Espíritu, apreciemos las dulzuras del bien y gocemos siempre de sus divinos consuelos, por Cristo Nuestro Señor. Amén.

Letanías de la Santísima Virgen María

V. Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
R. Señor, ten piedad de nosotros.
V. Cristo, óyenos.
R. Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial,
R. Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad…
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad que sois un solo Dios,

Santa María,
R. Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por…
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre intacta,
Madre sin temor, ruega por…
Madre Inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen Consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso de honor,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los ángeles,
Reina de los patriarcas,
Reina de los profetas,
Reina de los apóstoles,
Reina de los mártires,
Reina de los confesores,
Reina de las vírgenes,
Reina de todos los santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina llevada al cielo,
Reina del Santo Rosario,
Reina de la Paz,

V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
R. Ten piedad de nosotros.
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oremos: Señor Dios, te suplicamos que concedas a tus siervos gozar de perpetua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos libres de la presente tristeza y gocemos de las alegrías eternas. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

DÍA 9°.

Eclesiastés 1

1Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén. 2¡Vanidad de vanidades! – dice Cohélet -, ¡vanidad de vanidades, todo vanidad! 3 ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol?

8Todas las cosas dan fastidio. Nadie puede decir que no se cansa el ojo de ver ni el oído de oír. 9Lo que fue, eso será; lo que se hizo, ese se hará. Nada nuevo hay bajo el sol. 10Si algo hay de que se diga: «Mira, eso sí que es nuevo», aun eso ya sucedía en los siglos que nos precedieron. 11 No hay recuerdo de los
antiguos, como tampoco de los venideros quedará memoria en los que después vendrán.

14 He observado cuanto sucede bajo el sol y he visto que todo es vanidad y atrapar vientos. 15 Lo torcido no puede enderezarse, lo que falta no se puede contar. 16 Me dije en mi corazón: Tengo una sabiduría grande y extensa, mayor que la de todos mis predecesores en Jerusalén; mi corazón ha
contemplado mucha sabiduría y ciencia. 17 He aplicado mi corazón a conocer la sabiduría, y también a conocer la locura y la necedad, he comprendido que aun esto mismo es atrapar vientos, 18 pues: Donde abunda sabiduría, abundan penas, y quien acumula ciencia, acumula dolor.

Eclesiastés 2

1 Hablé en mi corazón: ¡Adelante! ¡Voy a probarte en el placer; disfruta del bienestar! Pero vi que también esto es vanidad. 2 A la risa la llamé: ¡Locura!; y del placer dije: ¿Para qué vale? 3 Traté de regalar mi cuerpo con el vino, mientras guardaba mi corazón en la sabiduría, y entregarme a la necedad hasta ver en qué consistía la felicidad de los humanos, lo que hacen bajo el cielo durante los contados días de su vida. 4 Emprendí mis grandes obras; me construí palacios, me planté viñas; 5 me hice huertos y jardines, y los planté de toda clase de árboles frutales. 6 Me construí albercas con aguas para regar la frondosa plantación. 7 Tuve siervos y esclavas: poseí servidumbre, así como ganados, vacas y ovejas, en mayor cantidad que ninguno de mis predecesores en Jerusalén. 8 Atesoré también plata y oro, tributos de reyes y de provincias. Me procuré cantores y cantoras, toda clase de lujos humanos, coperos y reposteros. 9 Seguí engrandeciéndome más que cualquiera de mis predecesores en Jerusalén, y mi sabiduría se mantenía. 10 De cuanto me pedían mis ojos, nada les negué ni rehusé a mi corazón ninguna alegría; toda vez que mi corazón se solazaba de todas mis fatigas, y esto me compensaba de todas mis
fatigas. 11 Consideré entonces todas las obras de mis manos y el fatigoso afán de mi hacer y vi que todo es vanidad y atrapar vientos, y que ningún provecho se saca bajo el sol. 12 Yo me volví a considerar la sabiduría, la locura y la necedad. ¿Qué hará el hombre que suceda al rey, sino lo que ya otros hicieron?
13 Yo vi que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas.

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